Un tango para dos, por favor.


Bajito
suave
al oído
a la vez
tan fuertes
que parecen
gritos.

No. No. No. 
La que grita soy yo,

pero es que los tangos
son demasiados seductores
y aun entre tragos y tristezas
es imposible dejar de admirar
te.

Comments

Popular posts from this blog

Querida Julieta

Se abre el telón: